“Without límits” de Gemma Pardo y la insignificancia del ser by Olga Pastor

Proxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, está a 4,37 años luz. Esto, para hacernos una idea, significa que si el Sol tuviese el tamaño de un punto minúsculo hecho con un bolígrafo, estaría a una distancia de quince kilómetros de la Proxima centauri, de tamaño similar.

El planeta Tierra existe desde hace aproximadamente 4550 millones de años. La vida, en forma de células microscópicas, surgió unos mil millones de años después. ¿Y las primeras especies homo? Hace tan solo 2,5 millones de años.

Cuando miramos nostálgicos un acantilado, nos centramos en las emociones que ese paisaje nos hace sentir. A nosotros. A mí. YO.

El ser humano, obsesionado consigo mismo, toma su cuerpo, su memoria y su percepción del tiempo como modelo para todo lo que le rodea.

La artista Gemma Pardo, residente en Londres y original de Viveiro (Galicia) ha dedicado la totalidad de su carrera artística a estudiar y reflexionar sobre esta condición humana que, para bien o para mal, hace que nuestra realidad sea la que es.

El 8 y 9 de noviembre, de la mano del comisario Antoni Ferrer (Spain Now), la Galería Hanmi de Londres hospedó un fin de semana artístico con mucha representación española. Allí, en la última planta, Gemma Pardo presentó su proyecto “Without limits”. Se trata de la proyección de una performance acompañada de dos series de diapositivas. Un hombre escribe de manera autómata y obsesiva distintas conclusiones y cálculos en una pared. Todos esos apuntes, los hace mientras mide el espacio con distintas partes de su cuerpo. Mide el suelo con pasos, se mide a sí mismo y lo marca en la pared, mide por palmos trozos de pared…

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Fotos © Noela Roibás

La performance, de once minutos, desborda frustración y desconcierto. Ante la imposibilidad de medir la realidad con precisión el hombre se desnuda y empieza de nuevo. Es él contra las dimensiones reales del mundo. Es un punto insignificante tratando de afianzarse y encontrar su lugar. Esto soy; esto somos. Frustrado, continúo buscando explicaciones alrededor, siempre teniéndome a mí mismo como modelo. Sin entender que ese puede ser el error. Aparecen simultáneamente en la pantalla fechas y fórmulas físicas que demuestran la insignificancia del ser humano y lo absurdo de nuestro empeño de creernos el centro de todas las cosas. Así, hay fechas de glaciaciones, de movimientos terrestres o de formaciones rocosas. Al mismo tiempo, dos proyectores de diapositivas nos muestran viejos paisajes: grandes acantilados, fondos marinos, horizontes lejanos, naturalezas, cielos… Vemos la grandeza del mundo, ahí desde hace 4550 millones de años, en contraposición con la imagen del hombre intentando entender el mundo a través de si mismo. Alude a la memoria, a la unión, a la pertenencia del ser humano a un enorme mecanismo vital…

Es una reflexión profunda plasmada de manera muy inteligente y crítica. Con la utilización del video y la imagen fija, Gemma ideó un método de concienciación que deja al espectador libre para asumir sus propias conclusiones.

Este proyecto compartió espacio el pasado verano (2014) con otros 25 en el Museo MARCO de Vigo, donde 25 artistas emergentes gallegos demostraron la potencia del arte contemporáneo.

Douglas Adams, en su libro, “The Restaurant at the end of the Universe” habla de una máquina de tortura que consiste en enseñarle a un individuo cuán insignificante él es con respecto al universo. Quien entra en esa máquina se deprime para siempre. 

““Have some sense of proportion!” she would say, sometimes as often as thirty-eight times in a single day. And so he built the Total Perspective Vortex — just to show her.”

Quizá, si el personaje que interpreta la performance de Gemma Pardo entra en la Total Perspective Vortex finaliza por fin su estudio y deja de sentir frustración… aunque seguramente iniciaría entonces, otro tipo de performance.